“Olivos es la biografía de un lugar clave para la historia de los argentinos”

La investigación de la periodista y licenciada en Comunicación Social Soledad Vallejos presenta a la residencia oficial como una suerte de "Estado a escala" en el que se definieron –y así continúa en el presente– aspectos clave de la historia política argentina. La entrevista
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¿Cómo es la quinta de Olivos? y ¿cómo llegó a ser la residencia presidencial? son sólo dos de los interrogantes que impulsaron a la periodista y licenciada en Comunicadora Social Soledad Vallejos a iniciar una investigación periodística sobre el predio ubicado en el partido bonaerense de Vicente López.

El resultado de esa investigación es Olivos. Historia secreta de la quinta presidencial (Aguilar). El libro –que lleva por subtítulo “la intimidad jamás contada de la política argentina”– es una “biografía” (sí, la biografía de un predio) construida a partir entrevistas, visitas al lugar, “alguna nota periodística” y contados los archivos históricos.

Las casi 300 páginas permiten vencer el perímetro del paredón que la rodea para asomar a una suerte de pueblo en el que trabajan más de cien personas y cuyos cambios arquitectónicos e historias explican buena parte de la Historia política argentina.

“No podemos reducir Olivos a un presidente, a una época o a una década en particular; sino que (la Quinta) habla de cómo somos los argentinos, de cómo hemos sido y de cómo hemos ido construyendo este país”, explicó Soledad Vallejos a Rosario3.com. Así, la “deriva” de la residencia oficial  –un predio donado por Carlos Villatte Olaguer– “habla mucho” de cómo se conformó el Estado argentino".

No podemos reducir Olivos a un presidente, a una época o a una década en particular, sino que (la Quinta) habla de cómo somos los argentinos, de cómo hemos sido y de cómo hemos ido construyendo este país

La Quinta y sus “olvidos”

Para Vallejos, “el desafío de Olivos era reconstruir una memoria que es de todos”.

En el libro, compila cantidad de historias poco y nada conocidas en un esfuerzo permanente por entender que cierto “ninguneo” historiográfico del que fue objeto la Quinta puede leerse de distintas maneras, aunque nunca de un modo inocente.

Por ejemplo, uno de los primeros “olvidos” que la autora citó en la entrevista telefónica fue la falta de registro sobre el hecho de que “todos los presidentes militares vivieron en la casa”.

“Tenemos muy asociada Olivos a la democracia. Sin embargo es un recuerdo un poco falaz. De hecho, el primer presidente que se instala a vivir en la Quinta es un presidente de una dictadura, (Pedro Eugenio) Aramburu que  en ese afán loco que tenía la (Revolución) Libertadora por borrar al peronismo (…) toma la decisión de demoler lo que hasta ese entonces se usaba como residencia presidencial, que era el Palacio Unzué. Ahí murió Evita, ahí vivió (Juan Domingo) Perón hasta que fue derrocado. Aramburu no quería pisar ese lugar, entonces decide empezar a vivir en Olivos”.

Así la Quinta, que era patrimonio del Estado argentino desde hacía dos décadas, se convierte “de facto” en la residencia presidencial.

Tenemos muy asociada Olivos a la democracia. Sin embargo es un recuerdo un poco falaz. De hecho, el primer presidente que se instala a vivir en la Quinta es un presidente de una dictadura, (Pedro Eugenio) Aramburu

Cripta, capilla y muro: la circularidad de la historia argentina

Olivos empata al predio con la idea de un "Estado en escala": además de la casa hay una capilla –que permite leer en los cambios de jurisdicción y sacerdotes a cargo la relación del Estado con la Iglesia católica– y una cripta –en la que fueron alojados y exhibidos (a visitantes) los cuerpos de Juan Domingo y Eva Perón–.

La construcción de la cripta comenzó en 1974, a instancias de la entonces vicepresidenta María Estela Martínez de Perón y el ex ministro de Bienestar Social, José López Rega. La intención era alojar allí los restos de Eva, una vez repatriados.

Vallejos contó que se trataba de “un plan secreto” y que la construcción estuvo a cargo de “un contratista profundamente antiperonista que no tuvo mucha opción” cuando le fue conferido el trabajo. Se trataba de José Lombardi, padre del actual titular del Sistema Federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi.

La prematura muerte de Perón cambió ese plan y, finalmente, se dispusieron allí sus restos y, meses después, los de Eva.

Para la entrevistada, ese fue un “hecho central de la política argentina (…) una pulseada que Isabel le gana en ese momento a Montoneros y que hay muchísima gente que no lo tiene presente, gente que ha estado ahí, gente muy cercana o involucrada en la gestión presidencial de ese momento. Y hace solo 42 o 43 años de eso”.

Por su parte, la capilla de Olivos fue Inaugurada por Agustín Lanusse en 1972. El cura Francisco Pablo Casella, que había sido designado capellán tras el golpe militar y la asunción de Jorge Rafael Videla como presidente de facto, era quien celebraba las ceremonias religiosas en los inicios del retorno de la democracia.

“Casella era el protegido del obispo Victorio Bonamín –provicario castrense–, que había impulsado rápidamente su designación para no dejar sin atención espiritual a los soldados de la Quinta. La cúpula eclesiástica apoyaba el proyecto de la dictadura y el acompañamiento religioso debía ser explícito, cotidiano, reconfortante”, se lee en uno de los párrafos del capítulo “La vida espiritual”, en Olivos.

La también autora de Vida de ricos señaló en la entrevista que la política de Derechos Humanos de Raúl Alfonsín “fue objeto de críticas” durante las misas del capellán Casella (en la mismísima Olivos).

Entonces, y a instancias del entonces vocero presidencial, José Ignacio López (“un católico practicante”) comenzaron las tratativas con el Vaticano y el Arzobispo de San Isidro, Jorge Casaretto, para que la capilla pasara a la diócesis civil. Y así fue; un hecho que Vallejos calificó como un “logro de la democracia”.

La responsabilidad de los oficios religiosos cayó en manos del cura Carlos Franzini. Y aquí, la editora de la sección Sociedad de Página 12 expone otro de los datos que revelan la “circularidad” de la Historia: Franzini le pidió consejos sobre “cómo dar misa a un presidente” a Hernán Benítez, que había sido el confesor de Eva Perón.

En la actualidad, la capilla está bajo la jurisdicción militar. La “vuelta” se dio durante la presidencia de Carlos Menem, por decisión del ex mandatario riojano.

Todos los gobiernos hicieron un uso intensivo de la Quinta y lo hicieron como espacio político

Por ella pasaron íntimos de la gestión, gremialistas, funcionarios, amigos e  invitados extranjeros.

En Olivos también se da cuenta de que el muro que rodea a la Quinta no estuvo ahí desde el comienzo de los tiempos, sino que se empezó a construir durante la presidencia de Isabel Martínez.

Antes de ese cambio “que modificó la relación con el entorno”, el predio estaba perimetrado por un alambrado y un cerco vivo. “El muro es una respuesta de la política a la violencia política”, sintetizó Vallejos.

De la pizza con champán a los Rolling Stones

“A veces se tiende a creer que bueno, que el momento que más se usó la Quita fue durante el menemismo y se cuenta como una cosa jocosa. Todos los gobiernos hicieron un uso intensivo de la Quinta y lo hicieron como espacio político. De hecho, si  te ponés a pensar  qué cosas se vieron de la Quinta durante el menemismo, lo que viste fue oropel. No  viste la parte seria. Menem, en eso, era súper hábil, vos no viste la intimidad. Las fotos que  nosotros conocemos son «presidente Menem con los Rolling Stones» o con Lady Di o con deportistas, pero vos no viste las reuniones políticas, salvo alguna y hasta por ahí. Todos los gobiernos juegan muchas cartas de la política fuerte en ese lugar, aun desde lo informal. Lo que pasa es que algunos son más hábiles a la hora de generar eso como un escenario de «mirá que linda foto te doy» para hablar una semana”

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